Alerta por el Súper El Niño: los impactos que podría provocar en América Latina

Cuál es el pronóstico para la Argentina y qué países se verán más afectados.


El fenómeno de El Niño podría convertirse en uno de los más intensos registrados en las últimas décadas y generar consecuencias severas en gran parte de América Latina. Según especialistas en climatología, la combinación de temperaturas récord en el océano Pacífico y otros factores atmosféricos ha dado origen a un episodio que algunos expertos ya denominan «Súper El Niño».

Según pudo saber Notas de Actualidad, los pronósticos del Centro para la Predicción del Clima (CPC) de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) indican que existe un 81% de probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre, con efectos que podrían extenderse hasta 2027.

¿Por qué preocupa el Súper El Niño?

El climatólogo Ángel Adames, profesor del Departamento de Ciencias Atmosféricas y Oceánicas de la Universidad de Wisconsin-Madison, explicó que los impactos más severos todavía están por llegar.

El Super Niño azotará el país con lluvias históricas, vientos fuertes y posibles inundaciones en estas zonas

El especialista advirtió que las olas de calor, las sequías prolongadas y los cambios en los patrones de lluvia serán cada vez más notorios, mientras que el calentamiento global podría potenciar aún más estos efectos.

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Según los expertos, el fortalecimiento del fenómeno responde a un debilitamiento excepcional de los vientos alisios, lo que permitió un rápido aumento de la temperatura del océano Pacífico y favoreció una combinación de condiciones climáticas poco frecuente.

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Qué países serán los más afectados

Los efectos variarán según la región.

En México, se esperan temperaturas más elevadas, sequías en el sureste y una temporada de huracanes más activa sobre el Pacífico.

En Centroamérica, especialmente en el denominado corredor seco que abarca Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, aumentará el riesgo de sequías que podrían afectar gravemente la producción agrícola. Costa Rica y Panamá también podrían registrar olas de calor más intensas.

En el Caribe, la disminución de las lluvias amenaza el abastecimiento de agua y la actividad agropecuaria.

El impacto en Sudamérica

Sudamérica enfrentará un escenario muy desigual.

Perú y Ecuador podrían sufrir lluvias torrenciales, inundaciones y deslizamientos debido al denominado «Niño costero», mientras que algunas regiones de Perú y Bolivia también experimentarían fuertes sequías.

Colombia, Venezuela y el norte de Brasil podrían registrar una importante reducción de las precipitaciones, con consecuencias sobre los ríos, la generación de energía hidroeléctrica y la producción agropecuaria.

En cambio, el sur de Brasil, Uruguay, Paraguay, el norte de Argentina y parte de Chile tendrían lluvias superiores a lo habitual, que podrían beneficiar inicialmente al campo, aunque un exceso de precipitaciones incrementaría el riesgo de inundaciones.

Riesgo para la producción de alimentos

Los especialistas advierten que las altas temperaturas y la escasez de agua podrían afectar seriamente la producción agrícola durante los próximos meses.

A este escenario se suma el aumento del costo de los fertilizantes y otros factores internacionales que podrían agravar el impacto sobre la seguridad alimentaria y la economía regional.

Además, las olas de calor representan uno de los fenómenos meteorológicos más peligrosos para la población, ya que cada año provocan más muertes que otros desastres naturales.

Los gobiernos preparan medidas de prevención

Ante este panorama, varios países comenzaron a reforzar sus planes de contingencia.

Perú anunció obras para reducir el riesgo de inundaciones y mejorar la respuesta ante emergencias, mientras que México implementó sistemas de alerta temprana y reforzó la vigilancia en las zonas costeras.

Colombia, Ecuador y Bolivia también evalúan nuevas estrategias para enfrentar los posibles efectos del fenómeno.

Los especialistas coinciden en que la prevención será clave para reducir los daños. Aunque no todos los pronósticos extremos necesariamente se cumplirán, advierten que prepararse con anticipación será fundamental para enfrentar uno de los eventos climáticos más importantes de los últimos años.

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